jueves, 5 de julio de 2012

Capítulo XVIII: "Sombras en un tren"



Liviano el haz de luz que confirma rotunda la sombra, esa que mima y envuelve el cuerpo en cada gesto, en cada instante, volviendo la materia éter, el cuerpo una caricia que se multiplica entre las cosas…Un instante tu alta sombra, emerge en la tiniebla del pasillo del tren dirigiéndose a mí, dejando para siempre impresa esa imagen en mi memoria, ligada a ti, ligada al tiempo de los dos.
Aspiras el aire atlántico que pasea por la Praça del Comercio, ese balcón que pugna por abarcar la imagen del Tejo desde su orilla lisboeta. No es posible, nadie puede, pero el balcón te sugiere intentarlo. Intentas ensanchar tu espíritu con el bello horizonte que camina hacia el mar. Aspiras y sonríes el azul que embriaga al tacto de un sol marinero y térreo, un sol azul único y melancólico.

Tu cabeza cae hacía atrás mientras cierras los ojos un instante. Dejas que las corrientes atlánticas arrastren hacía la mar el peso de tu pasado. Aquí termina, parecen decir tus ojos al abrirse de nuevo al sol, libres del peso dramático que hasta ahora acompañaba tu mirar.Las piedras de las calzadas de la Alfama bailan tus pies, mientras asciendes  hacía la luz.

La luz, alguien me contó una vez que Lisboa encerraba la luz escondida entre las piedras de la Alfama. Que desde entonces la ciudad dejó de ser terrenal para quedar sumergida en un sueño de lo que fue una vez, bajo la luz. Por eso en Lisboa se respira la melancolía que derraman los fados. Andar por sus calles es vagar suspendido en un sueño, escondido bajo la luz.


Si la luz ha de estar escondida en algún lugar ha de ser en Santa Luzia. Fue allí donde te vi, sacándome tus ojos de la penumbra de la noche. Mis brazos luchaban con las sombras intentando evitar que cayéramos presos de la melancolía y de los sueños. Y pudo ser. Brotó la luz en aquel mirador en honor a la santa de los ciegos. Sordos de los demás, llenos de luz, partimos de Lisboa en tren…



O eso creímos entonces. Creímos partir para llegar, abrazar un destino, libres de melancolía, llenos de luz…pero eso no es posible. No es posible partir de donde no se llega. No es posible proceder de lo que no existe. El tren quedaría enterrado entre las sombras de nuestra memoria, como un sueño no soñado, como un tiempo no vivido. Tu imagen pura aún pasea las noches entre fados oteando el horizonte del Tejo, respirando la sal y consumiendo la luz de aquel tiempo. Mi memoria no volvió, no viajó, no llegó, quedó atrapada entre las sombras que lucirán por siempre en la penumbra del sueño lisboeta.


Suspendidos entre el mar y la luz, entre el sueño y la melancolía, Lisboa y tú, os hacéis a la luz cada nuevo día…

Publicado por Ciudadana Equis.

2 comentarios:

  1. Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado.
    Todo esto existe; todo esto es triste; todo esto es fado.
    Un relato, el de @ciudadanaequis profundo y evocador como los paseos por las calles lisboetas. Sentimiento de serenidad, en cada una de sus líneas Un relato sencillo por fuera pero inmenso por dentro. Si pusiéramos la música de un fado en una pequeña caja y entregáramos su esencia, la persona agraciada al abrirla, recibiría un estremecimiento de calma y alegría. Ese mismo sentimiento es el que me produce leer este sencillo relato, esencia de literatura, luz de poesía, trayecto de la vida. Desde el mismo momento que el tren del apego se pone en marcha, la vida y los sentimientos se entremezclan. Por eso es tan importante la luz, no solo para guiarnos en esa dulce travesía, o quizás no tan dulce, llena de la esencia que es el fado, que es Lisboa, que es su faro.
    Los sentimientos llenan las palabras que van transcurriendo como transcurre la vida. Buscamos un destino, quizás este sea uno de las estaciones de la vida. Por que leer a @ciudadanaequis supone sumergirse en lecturas serenas, pero a la vez intensas.
    Leer este magnífico relato me ha supuesto una paz interior y una relajación del alma. En tan pocas palabras ella puede condesar como si de un fado se tratara. Como si este blog fuese la caja de la esencia del fado. Una ventana abierta al arte y a los sentimientos.
    En la Terreiro do Paço quisiera entregar un clavel en admiración a @ciudadanaequis por sus relatos y en especial por recordar un bello acontecimiento sucedido en ese hermoso balcón que mira al Atlántico y a la libertad.

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  2. Yo vivo en Lisboa, desde hoy la amo un poco más. Gracias!

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