viernes, 11 de mayo de 2012

Capítulo XVII: "Cuestión de disciplina"


Magalí siempre tuvo ese timbre de voz que te hacía pensar en gallos en su garganta cuando la oías, consiguiendo que sus palabras revolotearan como plumas alrededor de tu cabeza sin ingresar en ésta, sólo impregnándote con su dulzura latina. Su presencia siempre era para mí turbadora. La raza intensa, en olor, color y formas, la definía sobre todas las mujeres de la casa y me sugería la atracción irresistible de lo desconocido, hasta de lo prohibido dada su edad. Aquella mañana todo un corral de gallos, como un ejército chillón, brotaban de su garganta haciendo ininteligibles sus palabras entre tanto cacareo…su voz partía en dos el espejo nítido de su imagen.