lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo XV: "Semana Santa”

Una vez más llueve. Sé que no te gusta, te gustan los días soleados, pero a mi esta fina lluvia, este manto húmedo que vuelve las formas blandas, delicadas, destacadas sobre un cielo gris amenazante, me sabe a dulce e íntimo tiempo. Me mezo en la duda: la lluvia que trae la calma, la lluvia que anticipa la tormenta…cuál será esta vez ¿cuál vendrá contigo? 


Un poco de sopa, le digo a Marita que se ha plantado en casa bla, bla, bla, a la hora de cenar. Que algo habrá que comer digo. Marita agarra la cuchara sin soltar la palabra y los fideos navegan por sus palabras en tanto abre y cierra la boca. Willy le había llamado -dijo- y como en el cine justo suena el timbre de casa. 


Marita abandona la silla en un salto, una zancada me adelanta y abre la puerta. Willy y Tomás, que yo no sé quien es Tomás -dice mi gesto- mientras dos besos en mis mejillas me presentan a Tomás. Huele mal Tomás, encojo la nariz tras el beso para no dejar entrar el mareante aroma…


Más sopa. Un plato, dos…yo no como. Los rizos de Tomás como azabaches, las manos de Willy describen separándose el tamaño de un pez. Eso, huele a pescado, Tomás huele a pescado. Traigo cervezas, Tomás no bebe, es celiaco, agua -sólo tengo agua- cerveza y agua, que pobre oferta -pienso- Marita me mira y se ríe -No te preocupes Laura, salimos y tomamos el postre- postre -pienso- siempre olvido el postre, no hay en mi cocina, Marita lo sabe…

A lo lejos sólo se distingue una luz. Ahora el cielo se abre quebrado de luces eléctricas. El estruendo sonoro precede a la oscuridad total. El fondo de la oscuridad infinita en ritmo armónico rota por una lejana luz de faro. El espacio se contrae un instante, luego se vuelve a extender sobre las sombras de esta noche. Llueve otra vez. Marita duerme, Tomás discute con Willy -no fue buena idea, ya no podemos hacer nada sólo esperar- Me alejo, Willy y Tomás juntos, doble pescado, no puedo soportar el olor…


Días, horas, minutos…Horas ociosas, horas de pensarte. Marita por eso me sacó de casa. Esperamos que salga el sol, que cese esta lluvia y yo callo pues lejos de asustarme, esta lluvia me entusiasma.

- La previsión, debimos mirar el tiempo. El tiempo es importante -dice Tomás- Willy replica que lo que importa es la aventura. Aventura…

Aventura fue encontrarte. Aventura prometían tus más de 300 cartas escritas desde octubre. Pensamientos, deseos, una realidad virtual compartida a cada instante en más de 2.000 mensajes de twitter. Tu foto y tu nombre en los créditos junto al mío en el proyecto de cooperación que tu universidad en Boston y la mía compartían. Vendrías en Abril junto con la Semana Santa, poco más sé y es mucho menos que la distancia que recorre cada día mi mente al pensarte. Pero no estás, llegó la lluvia y no te trajo consigo. Llueve y el espacio vacío se hace pensamiento, se ablanda y se alarga el tiempo tras el cristal, la lluvia suave, del cielo cae…


Tan convulsa mi mente en medio de tanta calma al fin. Dos días de tormenta y  avanzamos aunque sin rumbo cierto. Siento alivio ¡mi deriva es menor que en la que nos encontramos! Consuelo de tontos, diría mi abuela, pero me sirve. Marita me agarra del brazo, bajamos a la arena de este islote. El barco de Willy encalla en la orilla. Desorden y soledad en torno al esbelto faro. El faro nos atrajo como un imán tras dos días en la penumbra de la tormenta...


-¿Dónde estamos Marita? ¿qué hacemos aquí?- Marita me mira y encoge los hombros.

-Debí irme a Boston- le suelto de golpe.

-Quién sabe, igual ahora estás más cerca.

Publicado por Ciudadana Equis.

1 comentario:

  1. Quien eres, se que estás porque te siento por la red. Da igual cuantos caracteres tengan los mensajes. Tú espíritu se esparce como los fideos en la sopa. Boston está lejos. Quizás no lo esté y tú estés más cerca de él de lo que crees. Las distancias no se miden en kilómetros, se calculan por los sentimientos.
    Llueve y sigue lloviznado, durante días. Las visitas no llenan este vacío interior que tanto sopesas. Querías reconfortarte con una sopa. Pero sigues pensando en él, o quizás en sus sentimientos.
    Tus emociones te transportan hacía lugares mágicos, imposibles y plenos. El faro te guía y te sitúa a sus pies. En esas rocas ves como la luz proyecta un rayo que va más allá de tus sentimientos y que traspasa los 140 caracteres para llegar a la otra orilla de Atlántico. Tus pensamientos no tienen fronteras, tu cuerpo si las tiene. Piensas que deberías estar allí con él.
    Pero los deseos se cumplen cuando ponemos todo de nuestra parte. Algunas veces dejamos pasar el faro a nuestra vera. Mientras este da otra vuelta cada cierto tiempo. Pero en esta segunda vuelta ya no nos encuentra. Da igual como nos comuniquemos, el faro te avisa. Debes buscar tu postre. Seguro que el también vio el faro y a pesar de la lluvia y de la oscuridad de la noche, se cruzaron los sentimientos. Solo la voluntad puede hacerlos realidad.
    @ciudadanaequis está brillante. En muy pocas líneas condensa una historia a varias bandas. Pasiones, sabores, olores y sensaciones compartidas con pasiones. Todo para conformar un relato de mucha altura literaria.
    Seguimos esperando al editor que haga realidad nuestros sentimientos y por fin podamos cruzar el atlántico y en una librería, poder ojear, oler y sentir las páginas del libro de relatos de nuestra maravillosa amiga. El faro llegará a cruzarse con el editor y antes de que oscurezca lo veremos realizado.

    ResponderEliminar