lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo XIII: “Caos…”

No sé por donde empezar. Ya hace días que en esta habitación nada respira, ni siquiera yo. El desorden ha ido aliándose con mi desidia y la última norma ya hace que abandonó este lugar. Desorden. Veo, oigo, siento desorden. Huelo, me alimento y sueño desorden…Debería salir de aquí.

No estoy segura pero creo que fue Rita la última persona que entró aquí. Vino mandada por Boris, que en estos momentos siempre anda atacado de los nervios y no se atreve a verme, no se atreve a enfrentar mi aspecto, el aspecto de este lugar cuando se aproxima el momento, cuando el tiempo expira y el calendario aproxima la fecha definitiva, la fecha para la que todo existe, para la que tiene sentido lo que hacemos. Pienso que la vida sería sórdida sin estos hitos en el calendario, aún así…

Adoro lo que hago. No es un trabajo, ni una ocupación, ni vocación siquiera. Es sólo caos que me invade ocasionalmente, se apodera hasta del último poro de mí y respira por mis pulmones, late mi sangre para luego producir algo, diferente a mi, diferente cada vez, diferente a todo hasta ese momento. Es un nuevo tiempo que se abre a mí desde mi misma, desde mi propio caos. Pero es difícil vivir sometida al caos. Siento que el cielo y el abismo del vacío estéril conviven en una adicción.


Esta mañana amanecí angustiada. Había desaparecido el color. Todo era gris. Orden, líneas rectas, blanco y negro. Intentaba llorar para ver si tras mis lágrimas la luz se fraccionaba y aparecía el color. El teléfono y la voz de Inka al otro lado me sacaron del sueño. Prisa, preocupación. Yo debía estar acostumbrada, ellos debían estarlo. Pero no, Inka sabe que no es normal, que nada es normal en mí. Le digo que no se preocupe que todo será como siempre, pero ella sabe que no, que nunca nada es como siempre.


Mirta al fin se atrevió a dar el paso y plantarse en mi puerta. La hago pasar pero casi no puede avanzar entre el desorden. Veo sus manos dirigirse a la mesa, levantar unas cajas del suelo, mover la lámpara…grito. Un momento de silencio en la parálisis para luego explicarme que tengo que cambiar, que tengo que salir de allí, que quizás todo es producto de mi ruptura con Iker…-Iker- …retumba un momento esa palabra en mi mente, rebusco un sentimiento al fondo…-No Mirta, Iker no tiene nada que ver con esto-  Y al fin lo suelta: -No hay color, no es sólo la fecha que nos pisa, es el color…”. No era un sueño -pienso- no era un sueño…


Quizás sea cierto, quizás el fondo de mi se esté quedando vacío. Quizás ya sólo sea una superficie, leve y trasparente como las telas de esta habitación. Quizás Iker tuvo que ver y con su marcha se llevó el color de mi…quizás sea el dolor, pero ¿Quién dijo que el dolor es gris? ¿De qué color ha de ser el dolor?

-No Mirta, el dolor no tiene color- le digo mientras me mira con la expresión incierta de quien mira a una aparecida.

-Yo ya no puedo ayudarte, si no estás a punto en fecha y hora será un desastre-. 

Un desastre…-¿Pero qué es un desastre Mirta?- Los ojos de Mirta siguiendo el rastro de cajas, tubos, papel, atriles, muebles, restos de comida…


Hoy me he esforzado. Intenté soñar. Hablé un ratito con Iker, quiere que volvamos a vernos. El sábado cenamos, traerá violetas. Pero eso será el sábado. Necesito el color para el viernes. Pienso en violeta, pienso en Iker. Me duermo, sueño con el mar, con la luna…Amanezco y suelto las rectas, estiro el lápiz sobre el caballete con el papel y las líneas fluyen: primero vuelan mariposas rosas, luego surgen estrellas magentas. Un instante se cruzan y todo se tiñe en violeta…Vuelvo a empezar con el juego. Ahora son caracolas doradas que se cruzan sobre el papel con amapolas…y vuelve a surgir el violeta. Al anochecer llamo a Boris: -Ahora mismo le envío a Rita los diseños- Boris no puede reprimir la pregunta, aunque le interrumpo: Violeta, Boris, este año la colección será violeta.



Publicado por Ciudadana Equis.

4 comentarios:

  1. Ganaste mi admiración Ciudadana, tienes una escritura serena y agil. Me encanta el blog y me encanta el "Caos" me identifiqué con él como con ningún otro. Me enganchaste! saludos.

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  2. Muy bonito.Los amigos son flores en el jardín de la vida.Sin ellos muchas veces no se que seria de nosotros.Y me gusta el final.La realidad puede enturbiar a los sueños, pero los sueños siempre alumbraran a la realidad.
    Gracias por compartirlo.Saludos

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  3. Quiero entrar en tu habitación, recorrer los poros de tanto desorden, comprender tanta obsesión por el futuro. La procesión la preparas con ardor durante mucho tiempo, pero aquel día se produjo el caos de la creación. El caos y el desorden se apoderaron de la noche y se fue derrumbando la tradición de siglos de perfecto desarrollo del orden caótico. En aquella metafórica habitación que es la vida, como microcosmos de un mundo por descubrir, perfecto o no. Como perfecta costalera aquellos momentos de tensión son como una ruptura. Tú desconcierto de aquellos momentos por equilibrar aquella perturbación generada por una caótica programada, desordena tus pensamientos y comienzas a ver todo gris, como la noche, con sus imágenes deducidas y transformadas en comparsas de una historia no querida pero inevitable. En aquellos momentos es cuando quiero transformarme en comparsa de tú desorden, para con paciencia recomponer está procesión. Te vistes de morado como los cofrades de la Macarena. El blanco de tus ojos, la mensualidad de tú mirada apasionada se concentran en esas pequeñas prendas moradas. La hora transcurre y no llega la deseada perfección y el caos se van operando de las calles de Sevilla, de sus gentes. A pesar del esfuerzo de las saetas por devolver la cordura no lo consiguen y un baile de pasos recorren tú habitación en blanco y negro, hasta que por fin se instala el morado en tú corazón y la Macarena vuelve a recogerse y tú vida comienza un nuevo ciclo de orden. @ciudadanaequis recrea en muy pocas líneas lo que sienten los miles de costaleros que en un día a una hora, se encuentran con el caos y todo el orden establecido se derrumba, dejando destartalada su vida. Simplemente una escritora muy grande. Con cada relato nuestros corazones crecen y se transforman, ya sea en orden o en caos, pero siempre con sentimientos, los de una gran narradora, con mucha trayectoria.

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