domingo, 15 de abril de 2012

Capítulo XVI: "Índigo Camargo”

Índigo Camargo se había hecho hacia arriba, estrecho como su calle, oscuro como el cielo ausente tras los altos edificios, agudo y estirado como el grito de mamá cuando a escondidas visitaba el sombrío rincón de la despensa, ese preciado lugar responsable en su escasez de lo seco de su pellejo, de la mucha piel y más hueso de los Camargo. Ni mayor ni chico, con edad de oír, no de escuchar, de buscar respuestas a cada vuelta de los días que se empeñaban en comenzar y terminar en el mismo sitio, en aquella voz como un martillo de mamá: “Con tu edad yo ya llevaba años buscando el pan fuera de casa”. Pero fuera de casa y dentro eran lo mismo, la nada pertinaz de la escasez, escuetos lugares donde él no entraba, ni palabra ni gesto ni diálogo, para él no había lugar. Sólo los días eran generosos en tiempo largo. Largos tiempos de miseria…

lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo XV: "Semana Santa”

Una vez más llueve. Sé que no te gusta, te gustan los días soleados, pero a mi esta fina lluvia, este manto húmedo que vuelve las formas blandas, delicadas, destacadas sobre un cielo gris amenazante, me sabe a dulce e íntimo tiempo. Me mezo en la duda: la lluvia que trae la calma, la lluvia que anticipa la tormenta…cuál será esta vez ¿cuál vendrá contigo? 

miércoles, 4 de abril de 2012

Capítulo XIV:"La fábula de Elías"

Todos los días a las mismas horas Elías recorría en trineo los nevados paisajes. En uno y otro extremo del camino le esperaba la escuela o el hogar. Antes viajaba en el trineo grande de mamá, pero desde que hiciera los 7 años, el trineo del vecino Zhan compartido con otros chicos le llevaba cada día. Día…¡qué palabra! -pensaba- ahora que la luz no se hacía con ella. Había desarrollado una extraordinaria capacidad para estos meses: cuando atravesaba los bosques sombríos, miraba la nieve y cambiaba en sus pupilas el blanco luminiscente de las laderas nevadas en su memoria por lo que en ese momento percibían sus retinas: nada. Desde entonces se acomodaría a cerrar los ojos iniciando así su gusto por la ensoñación.

lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo XIII: “Caos…”

No sé por donde empezar. Ya hace días que en esta habitación nada respira, ni siquiera yo. El desorden ha ido aliándose con mi desidia y la última norma ya hace que abandonó este lugar. Desorden. Veo, oigo, siento desorden. Huelo, me alimento y sueño desorden…Debería salir de aquí.

No estoy segura pero creo que fue Rita la última persona que entró aquí. Vino mandada por Boris, que en estos momentos siempre anda atacado de los nervios y no se atreve a verme, no se atreve a enfrentar mi aspecto, el aspecto de este lugar cuando se aproxima el momento, cuando el tiempo expira y el calendario aproxima la fecha definitiva, la fecha para la que todo existe, para la que tiene sentido lo que hacemos. Pienso que la vida sería sórdida sin estos hitos en el calendario, aún así…