viernes, 24 de febrero de 2012

Capítulo X: "Mis diez centímetros en el mundo..."

Había llegado pronto a mi destino, aunque en realidad no lo sabía y ya era tan tarde. Algo se coló entre mi mejilla y tu beso, algo imperceptible, diminuto, tan pegado al aire y a mi piel como una calcomanía infantil; luego, el pasar de las horas lo hizo crecer y ahora de la nada surgió una certezaanimada, casi humana.

Tras tu leve beso de despedida cargué la incipiente duda en el asiento trasero y conduje hasta mi destino. La vista que Boabdil lloró en su destierro nos saludó: mi duda y yo, que crecía mientras llegábamos a Granada. Ella cada vez más firme, yo

viernes, 17 de febrero de 2012

Capítulo IX: "La luz que enciendes en mi… "

Tantos meses aquí y aún no me acostumbro al canto del muecín, y ya debería haberlo hecho porque todas las mañanas su exótica llamada al rezo no sólo me despierta con machacona reincidencia a las cinco de la mañana, sino que irrumpe en mis sueños occidentales y consigue situarme en oriente ahora que abro los ojos. Alguna ventaja sí tiene: la luz de la luna se fragmenta en mil pedazos cuando atraviesa la filigrana enrejada que cubre el ventanuco, proyectando sombras animadas sobre la pared en la que se sujeta mi cama. No rezo, pese a la invitación y aún me queda tiempo de soñar un poco más, en oriente esta vez.