viernes, 28 de diciembre de 2012

Capítulo XX:"Tiramisú"


Pequeñas olas agitaban la superficie, como si de una blanda pasta se tratara que sucumbía en caprichosas formas bajo la pala del remo del gondolero. El arco de mi ventana proyectaba una alargada sombra sobre el canal mientras las puntas de las borlas del cortinaje acariciaban mi frente al ritmo de la suave brisa…

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Capítulo XIX: "Sueño...en Navidad"


Minerva Sía dormía desde hacía tiempo. Nadie, por su aparente actividad podía advertirlo, eso era cierto. Sin casi darse cuenta se había convertido en una experta fingidora de sí misma. Se fingía interesada, activa, emocionada, triste, convencida o escéptica; daba igual, cada nuevo estado representado le suponía un reto que superaba cada vez con mayor soltura…para continuar durmiendo, sin ser vista, oculta en sí misma…

jueves, 5 de julio de 2012

Capítulo XVIII: "Sombras en un tren"



Liviano el haz de luz que confirma rotunda la sombra, esa que mima y envuelve el cuerpo en cada gesto, en cada instante, volviendo la materia éter, el cuerpo una caricia que se multiplica entre las cosas…Un instante tu alta sombra, emerge en la tiniebla del pasillo del tren dirigiéndose a mí, dejando para siempre impresa esa imagen en mi memoria, ligada a ti, ligada al tiempo de los dos.
Aspiras el aire atlántico que pasea por la Praça del Comercio, ese balcón que pugna por abarcar la imagen del Tejo desde su orilla lisboeta. No es posible, nadie puede, pero el balcón te sugiere intentarlo. Intentas ensanchar tu espíritu con el bello horizonte que camina hacia el mar. Aspiras y sonríes el azul que embriaga al tacto de un sol marinero y térreo, un sol azul único y melancólico.

viernes, 11 de mayo de 2012

Capítulo XVII: "Cuestión de disciplina"


Magalí siempre tuvo ese timbre de voz que te hacía pensar en gallos en su garganta cuando la oías, consiguiendo que sus palabras revolotearan como plumas alrededor de tu cabeza sin ingresar en ésta, sólo impregnándote con su dulzura latina. Su presencia siempre era para mí turbadora. La raza intensa, en olor, color y formas, la definía sobre todas las mujeres de la casa y me sugería la atracción irresistible de lo desconocido, hasta de lo prohibido dada su edad. Aquella mañana todo un corral de gallos, como un ejército chillón, brotaban de su garganta haciendo ininteligibles sus palabras entre tanto cacareo…su voz partía en dos el espejo nítido de su imagen.

domingo, 15 de abril de 2012

Capítulo XVI: "Índigo Camargo”

Índigo Camargo se había hecho hacia arriba, estrecho como su calle, oscuro como el cielo ausente tras los altos edificios, agudo y estirado como el grito de mamá cuando a escondidas visitaba el sombrío rincón de la despensa, ese preciado lugar responsable en su escasez de lo seco de su pellejo, de la mucha piel y más hueso de los Camargo. Ni mayor ni chico, con edad de oír, no de escuchar, de buscar respuestas a cada vuelta de los días que se empeñaban en comenzar y terminar en el mismo sitio, en aquella voz como un martillo de mamá: “Con tu edad yo ya llevaba años buscando el pan fuera de casa”. Pero fuera de casa y dentro eran lo mismo, la nada pertinaz de la escasez, escuetos lugares donde él no entraba, ni palabra ni gesto ni diálogo, para él no había lugar. Sólo los días eran generosos en tiempo largo. Largos tiempos de miseria…

lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo XV: "Semana Santa”

Una vez más llueve. Sé que no te gusta, te gustan los días soleados, pero a mi esta fina lluvia, este manto húmedo que vuelve las formas blandas, delicadas, destacadas sobre un cielo gris amenazante, me sabe a dulce e íntimo tiempo. Me mezo en la duda: la lluvia que trae la calma, la lluvia que anticipa la tormenta…cuál será esta vez ¿cuál vendrá contigo? 

miércoles, 4 de abril de 2012

Capítulo XIV:"La fábula de Elías"

Todos los días a las mismas horas Elías recorría en trineo los nevados paisajes. En uno y otro extremo del camino le esperaba la escuela o el hogar. Antes viajaba en el trineo grande de mamá, pero desde que hiciera los 7 años, el trineo del vecino Zhan compartido con otros chicos le llevaba cada día. Día…¡qué palabra! -pensaba- ahora que la luz no se hacía con ella. Había desarrollado una extraordinaria capacidad para estos meses: cuando atravesaba los bosques sombríos, miraba la nieve y cambiaba en sus pupilas el blanco luminiscente de las laderas nevadas en su memoria por lo que en ese momento percibían sus retinas: nada. Desde entonces se acomodaría a cerrar los ojos iniciando así su gusto por la ensoñación.

lunes, 2 de abril de 2012

Capítulo XIII: “Caos…”

No sé por donde empezar. Ya hace días que en esta habitación nada respira, ni siquiera yo. El desorden ha ido aliándose con mi desidia y la última norma ya hace que abandonó este lugar. Desorden. Veo, oigo, siento desorden. Huelo, me alimento y sueño desorden…Debería salir de aquí.

No estoy segura pero creo que fue Rita la última persona que entró aquí. Vino mandada por Boris, que en estos momentos siempre anda atacado de los nervios y no se atreve a verme, no se atreve a enfrentar mi aspecto, el aspecto de este lugar cuando se aproxima el momento, cuando el tiempo expira y el calendario aproxima la fecha definitiva, la fecha para la que todo existe, para la que tiene sentido lo que hacemos. Pienso que la vida sería sórdida sin estos hitos en el calendario, aún así…

sábado, 10 de marzo de 2012

Capítulo XII: "El sentido en la sombra..."


El paisaje se sucede a la velocidad de la brisa. Lo atrapa un instante la luna delantera y rápidamente resbala por el cristal, acariciando el lateral del coche. Van cambiando los colores de las montañas, las sombras caprichosas que algunos picos proyectan sobre la calzada y bajo las que me cobijo un instante…todos corren ante mi indiferencia, ninguna se refleja en mi retina. Veo sin mirar…

Debería estar contenta. Hacía tanto que esperaba este viaje. Al fin había llegado el día y sin embargo la inquietud por algo aun desconocido, no identificado, me impedía centrarme en aquella felicidad programada, pensada, incluso ansiada, días atrás. El día esperado, había llegado teñido de grises, color este siempre identificado con la inquietud, muy distante del azul dorado que lucía aquella mañana. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Capítulo XI: "El mismo sol…otra luna"

No era consciente, mientras sus cortos pasos ascendían la pequeña rampa, de la auténtica dimensión del viaje en que se sumergía.

Las verdes y densas aguas, del Nilo, que semejaban hervir, se fundían con el cénit anaranjado del cielo, que parecía derretir la tierra en un horizonte de intenso amarillo casi irreal. Podría ser efecto de la tórrida puesta de sol, pero por un instante sintió que nada de lo que la rodeaba era real, que la cubierta del barco en que navegaba se desvanecía bajo sus pies y ella surcaba el vasto río a lomos de un animal poderoso a la vez que peligroso, palpó el frío y resbaloso lomo mientras una cancioncilla se coló en su oído:

viernes, 24 de febrero de 2012

Capítulo X: "Mis diez centímetros en el mundo..."

Había llegado pronto a mi destino, aunque en realidad no lo sabía y ya era tan tarde. Algo se coló entre mi mejilla y tu beso, algo imperceptible, diminuto, tan pegado al aire y a mi piel como una calcomanía infantil; luego, el pasar de las horas lo hizo crecer y ahora de la nada surgió una certezaanimada, casi humana.

Tras tu leve beso de despedida cargué la incipiente duda en el asiento trasero y conduje hasta mi destino. La vista que Boabdil lloró en su destierro nos saludó: mi duda y yo, que crecía mientras llegábamos a Granada. Ella cada vez más firme, yo

viernes, 17 de febrero de 2012

Capítulo IX: "La luz que enciendes en mi… "

Tantos meses aquí y aún no me acostumbro al canto del muecín, y ya debería haberlo hecho porque todas las mañanas su exótica llamada al rezo no sólo me despierta con machacona reincidencia a las cinco de la mañana, sino que irrumpe en mis sueños occidentales y consigue situarme en oriente ahora que abro los ojos. Alguna ventaja sí tiene: la luz de la luna se fragmenta en mil pedazos cuando atraviesa la filigrana enrejada que cubre el ventanuco, proyectando sombras animadas sobre la pared en la que se sujeta mi cama. No rezo, pese a la invitación y aún me queda tiempo de soñar un poco más, en oriente esta vez.


sábado, 28 de enero de 2012

Capítulo VIII: "La sonrisa atrapada..."

Cada paso en aquella calle, más que avanzar, le hacía retroceder, le sumergía en un luminoso túnel del tiempo, en el que, sin reparos, se quería adentrar…

Contemplando la entrada, recordaba el pequeño arco que formaba el techo del porche que abrigaba la puerta de acceso a la vivienda. Ya no estaba, pero en su mente golpeaba intensamente la instantánea tomada bajo aquél ornamento ahora ausente: el orgullo, el sentimiento de logro, la ilusión, revoloteaban en su cabeza desprendidas de la foto que tomaran el día en que, al fin, se mudarían a aquella casa procedentes de un modesto piso en un barrio de la ciudad. Luego, la primera reforma haría desaparecer aquel coqueto arco de la fachada de la casa.

sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo VII: "Un mal comienzo..."

Nadie sabe cómo aprendió a escribir, pero lo hizo y esta sería una habilidad, que dadas sus circunstancias, le proporcionaría la posibilidad de abrir su hermético y acotado mundo a una comunicación real y sin fronteras. Porque si tienes auténtica necesidad de comunicarte, el vehículo aparecerá tarde o temprano, adoptando una u otra forma, pues la voluntad de expresar puede movilizar este mundo a tal fin…y hasta podría ser que también algún  otro.

Cada día pasaba las horas asida a la barandilla enrejada que lo guardaba seguro, observando en silencio. Se había convertido en un imán para ella. A ella le gustaba observar, había desarrollado una extraordinaria habilidad para deslizarse entre las sombras de la casa. Se sentía protegida, a salvo, con la compañía del silencio y entre las sombras, en tanto observaba, dejando que el tiempo le ofreciera la película que luego urdía en su cabeza. Grababa cada pequeño gesto, cada movimiento, cada cambio; luego, en su habitación, el frío mármol pinchaba su oreja, mientras tumbada sobre él repasaba, en el limbo de las horas, las pequeñas anotaciones en su memoria.

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo VI: "Un último salto…"


No te avisa, no tiene sonido, aunque es fácil creer que sí, sólo cuando llegas lo descubres. Es el tiempo el que se arquea, recibiendo el impacto de tu cuerpo cuando lo abandona, pero no hay sonido, sólo una sorda y angustiosa calma acompañan al éxodo del tiempo en tu cuerpo…

Sigo sin oír y la verdad es que me gustaría, porque el rostro de Gustavo parece querer gritarme palabras intensas y emotivas. Aunque debía estar enfadado, como siempre que jugamos al tenis y termino victoriosa la partida. Le sonrío, es mi forma de decirle sin palabras que le quiero, quiero hablarle ahora, pero Gustavo desaparece, mi campo de visión se ensombrece…

Todos los días paseaba a mi pequeña cocker por los jardines aledaños al club de tenis. Los pequeños pliegues de su falda, las cintas en su pelo…pasaba las tardes observando el ímpetu con que despachaba la pelota, en tanto Sombra, mi  cocker, correteaba alrededor.